Los castillos y recintos amurallados que salpican nuestra comarca
tienen su origen en el periodo de
creación y consolidación de las Comunidades de Villa y Tierra, entre
finales del siglo XI y todo el siglo XII. Sin embargo, estas fortificaciones han llegado hasta nuestros días
bien profundamente reformadas o bien en un deplorable estado de
conservación.
Uno de los ejemplos
más bellos de arquitectura militar y palaciega que podemos encontrar
en lo que hoy día es la Tierra de Pinares Segoviana es, sin duda, el
Castillo de los Duques de Alburquerque, en la localidad de Cuéllar. El castillo hunde
sus raíces en el siglo XI, aunque la mayor parte de su estructura
actual corresponde a los siglos XV y XVI. En él destacan tanto el
hermoso patio de armas renacentista como la fachada del mediodía,
con bellos elementos mudéjares. De sus murallas surge el doble
recinto amurallado que protegía la villa desde la Edad Media.
En la zona sur de la
comarca, en la villa de Turégano
encontramos otro singular castillo que se levanta majestuoso sobre
la localidad, con una vista panorámica verdaderamente impactante desde su Plaza
Mayor. Al igual que ocurre en Cuéllar, el recinto original ha sido
profundamente modificado, por lo que la estructura visible hoy día
corresponde al siglo XV, conteniendo en su interior la Iglesia de
San Miguel, de la que es testigo su espadaña.
En la villa de
Fuentidueña podemos apreciar las ruinas de lo que fue su
castillo y su recinto amurallado, de una considerable extensión. Su
construcción corresponde a los siglos XII y XIII, destacando la
llamada puerta de Alfonso VIII, por su buen estado de conservación.
Junto a estos
tres grandes ejemplos de arquitectura defensiva también debemos señalar la
existencia de restos testimoniales de fortalezas o palacios
en otras localidades.
Así, en Laguna de Contreras
encontramos los restos del Palacio de los Contreras, una
antigua casa fortaleza de los obispos segovianos que hunde sus
raíces en el periodo en que la villa fue propiedad del obispado. A
partir del siglo XVII se transformará en palacio, al pasar Laguna a
la jurisdicción de D. Antonio Manuel Contreras, conde de Cobatillas,
y de sus descendientes, familia que da nombre a la villa.
En Lovingos
podemos visitar las ruinas del torreón de Santa María del Otero,
en un cerro en el que también existen otras evidencias arqueológicas
como son una serie de sepulcros antropomorfos labrados en la roca
caliza.
Finalmente, podemos
encontrar algunos vestigios de fortalezas en Membibre de la Hoz, Cuevas de Provanco y
San Miguel de Bernuy.
|

Vista del
Castillo de Cuéllar

Castillo de
Turégano

Puerta de Alfonso VIII en el recinto amurallado de la villa de Fuentidueña

Torreón de Santa
María del Otero, Lovingos |